A Ingmar Bergman

 

 

Ante un mar que se sonríe de reflejos siento las junturas de un viento cansado de rozar consumiéndose, y es por esas junturas donde broto liberado de la vida melancólica. Miro el juego de posibilidades infinitas, un juego del que no podré brotar sin consumirme.

Pero el azar es más absoluto que la voluntad, en el espejo que vió brotar mis visiones, juego contra mi mismo, el rostro descubierto.

Hasta pronto, nosotros seguiremos tratando de jugar lo mejor posible.


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